Pienso todos los días en tu cara, que no sos vos. Pienso en tu cara hasta que ya no me acuerdo de tu cara. Como repetir una palabra hasta que pierde sentido. Ahí es cuando tengo que volverte a ver. A vos que no sos tu cara. Pero que es lo único que me queda cuando ya no te veo. Tu cara, que no sos vos.
Decidida a recuperar lo ganado, llamo al muchacho. Después de todo, haber caído en cada una de las trampas clásicas de seducción no es algo que voy a dejar pasar así, sin pena ni gloria. Está ofendido. Su voz es una cortina de acero que protege su orgullo malherido, pero logro convencerlo para que nos veamos. Lo se. Soy mucho más persuasiva en persona. - Perdonáme. Disculpáme. Dale, che- Qué vil. Se lo digo en argentino magro. Irresistible.- Es que la otra noche me sorprendiste, no se. Tenés que entender que allá usamos esas palabras para vacilar. Como cachondeo, sabes. –Términos canarios para hacerme entender. Le agarro la rodilla y aprieto progresivamente mientras le digo: - Y si, me encantó tu p… po… polla. Se hace hacia atrás en un gesto rígido que me hace entender que aun esta ofendido. - ¡Perdón! ¡No es tu pija es que me cuesta usar esa palabra en serio! Perdonáme. Dale, che. - A ver. ¿cómo le dicen al coño en tu país? - Concha. - Ay, Dió. Como mi abuela. - Bueno. Así, cuando me ...
Comentarios