Ir al contenido principal

DÍA DE FURIA, NOCHE DE CALMA

Me despertaron las sirenas y el samarreo de los policías:
- Dale, pendeja. No te hagás la dormida. ¡Nena, activá! Y cuidado cuando te pares. No vaya a ser cosa de que toques al tomuer antes de que llegue el fiambrero.
Cuando reaccioné tenía a un gordo acuchillado al lado y un perro policía gruñéndome las partes. Mi primera reacción fue decir una original frase que de solo pronunciarla me hacía sonar culpable: - ¡Yo no hice nada! ¡Sueltemé! ¡Yo no hice nada! –
- Así que Yo no hice nada ¿Y el tramontina ensangrentado que tenés en la mano para qué lo usaste? ¿Tan cruda estaba la cena?
Efectivamente. Un cuchillito brillante y nuevo titilaba en mi mano derecha. Pensé en la cena. La carne había estado cruda pero no tanto. Bueno, lo suficiente para que llamara al camarero o como se llamen los azafatos de colectivo y le pidiera “un cuchillo de verdad”, refiriéndome a uno que no fuera de plástico dadas las condiciones de la porción a rebanar.
- ¡Yo no hice nada! ¡Yo no hice nada! –seguía diciendo a modo de mantra. A lo que el agente respondió:
- ¡Bueno, cortala ya! No, mejor no cortes más nada vos.
Cuando la fuerza policial me arrastraba por los pasillos del colectivo, pensé dónde mierda estaríamos. Evidentemente en algún punto entre Córdoba y Uruguay. Por la vegetación y el calor húmedo supuse que sería Corrientes o cerca. Aunque qué se yo por dónde mierda se va a Uruguay. Podría ser Misiones o algunas de esas provincias donde no se puede dormir de noche y te mastican los mosquitos. Mientras pensaba en todo esto el agente Palurdo (tu nombre te nombre, pensé) me seguía secando la mente:
- Ahora, qué pelotuda resultaste. ¿Cómo no te vas a deshacer del arma?- casi le contesto una guarangada, pero recordé el “todo lo que digas puede ser usado en tu contra”.
Me metieron en el patrullero y me llevaron a la comisaría, por nombrarlos según las convenciones. - Andá pensando bien qué le vas a decir al juez el martes vos.
-¡Pero hoy es jueves!
- Qué bien. Sabés los días de la semana. Pensé que eras más boluda.
- Señor, por favor –le supliqué.
- Es Semana Santa nena. O te olvidás. Lo hubieras pensado antes de achurar al gordo. “No debo matar a nadie porque es semana santa y hay feria judicial.”
Mientras Palurdo hablaba, una sensación de ira me iba poseyendo. Tanto odio llegué a sentir que si hubiera tenido el tramontina conmigo se lo clavaba en la entrepierna. Y fue ahí, justo en ese momento cuando todo me vino como una visión:
Había tenido una semana infernal y encima tenía que viajar a Montevideo de urgencia por una cagada que se había mandado un compañero del trabajo. Subí al colectivo, me senté y lo primero que noté fue que mi asiento estaba justo adelante del televisor. Por lo que ni vería la película ni podría dormir por el volumen. Lo segundo que noté fue que el asiento era lo más incomodo en lo que yo me había sentado en mucho tiempo y no funcionaba la manija para reclinar.
Viajamos 50 Km. con una radio que se enorgullecía de pasar “los mejores latinos para enamorarse”. Lo único que hasta el momento me consolaba era que tenía los dos asientos para mi sola. Uno hecho bosta y otro no tanto. Hasta que en uno de esos pueblos que no tienen ni cartel subió el gordo. Cuando lo vi acercarse por el pasillo lo único que pensé fue: que no tenga el 34 que no tenga el 34 que no tenga el 34 tiene el 34 lareputamadrequemeremilparió.
Así que volví a mi asiento que no se reclinaba.
A las dos cuadras Don Obeso empezó a roncar. Fue ahí cuando lo decidí. Abrí mi bolso, encontré el pastillero y agarré una pepa. Rosada y perfecta. Vi la cruz que separaba las cuatro dosis y decidí que no estaba para medias tintas. Tomé unita entera así, sin agua. Recuerdo al gordo roncando cada vez más fuerte y yo puteando al Dr. Ahorro por vender placebos bajo el eufemismo de “genéricos”.
Tomé dos más. Cada vez sentía más alejados los ronquidos de Señor rechoncho. El próximo recuerdo que tengo es una sensación de ira. La misma que sentí hace dos segundos por Palurdo. Y ahí, justo ahí le debo haber clavado el cuchillito al gordo porque después de eso recuerdo una gran calma, silencio.
Pero yo lo intuí. Tres pepas eran demasiado.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
KILLER!!!
adorable la nena. ciudate de los viajes vos, mas si tomas mas de una pepa, jajaja!
Sofia ha dicho que…
Estimado, claro que si. Debo cuidarme pero sobretodo el que viaje a mi lado, más si es gordo, más si ronca, y mucho más si es gordo y ronca.
Defunción segura.

Entradas populares de este blog

LAS MEJORES PELÍCULAS DEL AÑO (para mi)

Como todo ranking, éste es subjetivo y caprichoso. Tampoco tiene orden de prioridad. Es decir que está compuesto por películas que ahora forman parte de mi. Son distintas entre sí y casi todas pude verlas en pantalla grande, dato no menor ya que cada vez se hace más evidente la diferencia que significa el lugar, la manera y la calidad del visionado para que un film permanezca o pase de largo.  He armado dos grupos. Uno compuesto por 5 películas argentinas y otro por 6 películas internacionales.  Empecemos, pues:  TRENQUE LAUQUEN (Laura Citarella, Argentina, 2022) Las películas de Citarella son mundos (espacio), son momentos (tiempo) a los que quiero mudarme. Quiero recorrer las calles de Trenque Lauquen en la bicicleta de la protagonista; quiero escuchar el programa de radio del pueblo donde las mujeres cuentan las cosas más interesantes; quiero comer las dos medialunas que dejó el protagonista que, enamorado, obsesionado, preocupado busca a su novia siguiendo hue...

Entrevista a Apichatpong Weerasethakul, director de Memoria

El director tailandés Apichatpong Weerasethakul presentó   Memoria , su última película en el festival de Cannes, primer evento al que acudió desde la pandemia y en donde recibió el Premio Especial del Jurado. Con Revista Caligari tuvimos la posibilidad de conversar con él a raíz de la presentación de su film en la 36° edición del Festival Internacional de cine de Mar del Plata. ¿Cómo nace la película y por qué la nombraste  Memoria ?   Hace unos pocos años, fui invitado al festival de Cartagena y me quedé en Colombia un tiempo más. Un día, iba conduciendo por Bogotá y pasamos por un lugar que decía Centro de la Memoria y me quedé fascinado con la palabra Memoria sin entender bien qué era un Centro de Memoria. Aprendí entonces que en Colombia la palabra Memoria está relacionada a la memoria de la violencia y puesta en ese contexto toma otro significado. Para mi esta película trata sobre eso: las diferentes capas de heridas que tenemos como humanos y la lucha, siempre pres...

ENTREVISTA A RUTH BECKERMANN

Ruth Beckermann es una de las documentalistas más relevantes del cine contemporáneo. Nacida en Austria, de una familia judía no practicante, la directora durante sus más de tres décadas de trabajo se ha movido dentro del documental de las maneras más variadas e interesantes, fusionando lo personal con lo político y la Historia a través de viajes, entrevistas, material de archivo y recursos mucho más poéticos, como los de su fascinante  The dreamed ones  (2016), donde filma la relación epistolar de amor entre dos poetas.  La directora visitó Argentina más de una vez con motivo del estreno de sus films en el BAFICI y ganó con "Mutzenbacher" la sección competitiva Encounters, de la Berlinale. ¿Cómo te describirías como cineasta?   A ver. Nunca me describo. Otras personas me describen. Creo que, en principio, todas mis películas tienen una cierta lógica. Vengo de una familia judía, pero sin mucho interés por el judaísmo. En mi juventud me convierto en militante de izqu...