Decidida a recuperar lo ganado, llamo al muchacho. Después de todo, haber caído en cada una de las trampas clásicas de seducción no es algo que voy a dejar pasar así, sin pena ni gloria. Está ofendido. Su voz es una cortina de acero que protege su orgullo malherido, pero logro convencerlo para que nos veamos. Lo se. Soy mucho más persuasiva en persona. - Perdonáme. Disculpáme. Dale, che- Qué vil. Se lo digo en argentino magro. Irresistible.- Es que la otra noche me sorprendiste, no se. Tenés que entender que allá usamos esas palabras para vacilar. Como cachondeo, sabes. –Términos canarios para hacerme entender. Le agarro la rodilla y aprieto progresivamente mientras le digo: - Y si, me encantó tu p… po… polla. Se hace hacia atrás en un gesto rígido que me hace entender que aun esta ofendido. - ¡Perdón! ¡No es tu pija es que me cuesta usar esa palabra en serio! Perdonáme. Dale, che. - A ver. ¿cómo le dicen al coño en tu país? - Concha. - Ay, Dió. Como mi abuela. - Bueno. Así, cuando me ...
Comentarios
y aquí donde hemos venido a parar, que hay tanto machismo.
¿o no es así?. vos lo notarás más que yo, ¿es así o no?.
Muy bien... como decirlo... formateado.
L.
saludos de cordoba
te mando un beso enorme desde acá.
ViC
quería decirte que entre hoy a tu blog, y me encantó la presentación y lo último que has puesto es digamos...sutil