LA BRASA



Empezó tu ruego y lo único que quiero es dormir.
No tengo las energías ni las ganas de escucharte getting deeper.
He llegado a tomar una distancia tal que ni culpa siento.
Logré escuchar halagos en tus reclamos, música en tus quejas.
Quiero coger y escuchar risas después.
Pero ahí estas. A punto de comenzar tu lamento.
Tu dolor logró copar tu alegría. Y ahora si. Lloras. Lloras y lo único que quiero es dormir pero te levantas desnudo y prendés un cigarrillo. Me tengo que levantar también.
La indiferencia es la peor forma de asesinar así que me solidarizo con vos.
No quiero matarte, aún.
Desnuda me levanto y te escucho refunfuñar.
Viene a mi mente la lección aprendida en las películas bélicas. No fumar en el campo de batalla. El enemigo sabrá dónde está tu cabeza y te la volará.
Potente braza maldita… te la volará.
- Vení, sentate acá- me llamas.
Me abrazas. Me dejo. Te escucho hasta que se te pasa. No opino. No interrumpo. Nunca falla.
Te alcanzó porque me agarras de la mano. Vamos a la cama, me decís como si vos hubieras tomado todas las decisiones esta noche. Como si hubieras sido vos el que impuso el ritmo de esta noche.
Ahora si. Podes dormir.
Ahora si puedo dormir.
Espero que no ronques ni me patees ni me destapes.
Espero.


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Sofía Ferrero Cárrega

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