TU NOMBRE SOBRE EL MIO: CAPÍTULO VIII



Capítulo I, II, III, IV, V, VI, VII


DAMAGED






Él se despierta moribundo y con la boca de ella clavada en la conciencia.
Es todo lo que puede recordar y en lo único que es capaz de hacer foco.
¿Es posible que haya estado acá anoche?
Jura que puede sentir su perfume en la habitación, en su cuerpo.
Por eso busca algo que le confirme la intuición. Rastros de su presencia.
Lo único que encuentra es una botella vacía, cadáveres de humo y dos vasos que en algún momento tuvieron ginebra.
Desconcertado, acude a su mejor reflejo y prende el televisor sin siquiera preguntarse si está preparado para volver a la realidad de un golpe.
En la pantalla, el mundo se desmorona y en su cabeza, su boca.
Puertas afuera, la calle llora y adentro, su perfume.
Estruendos allá y dos vasos acá.

Está malherido. Siente que todo le duele mucho. No solo su vida y sus decisiones y la muerte de las cosas que mueren cuando no las elige, sino todo. El mundo, la injusticia, la justicia, el pais, la pobreza, los aislados, las causas perdidas. A él más que a cualquiera hoy, de nuevo, le duele todo.
Piensa en lo estúpida que es la idea de enamorarse en un momento así y se siente banal. Piensa en esta chica y se enoja con ella por no estar doliente mientras el mundo se cae a pedazos.
De nuevo su mejor reflejo.

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Ella se despierta varios años más fresca.
Respira hondo y por dos días y dos noches no piensa en él.

1 comentarios :

el winco verbal dijo...

a veces uno comienza a organizarse hasta con los pensamientos.
Esa manera de economizar el tiempo o no comprometerse demasiado?
un orgasmo es de unos segundos,pasados ya volvemos a la Tierra.

Sofía Ferrero Cárrega

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